Catapulta tipo ballista

Las máquinas de asedio romanas tienen su base como casi todas las cosas de su pintura en civilizaciones anteriores a ellos en este caso toman la de la tecnología de los griegos que tenían un extenso arsenal de este tipo de piezas. Inicialmente las piezas griegas utilizaban gigantescos arcos para lanzar un proyectil. Poco a poco estás armas quedaron obsoletas tras la llegada de lo que los romanos denominan tormentus o torsión. Esto hace que una cuerda enroscada ejerce una fuerza contraria con lo que se consigue una potencia mayor. Estas cuerdas se creía que estaban fabricadas a base de tendones entrelazados. Los griegos descartaron esta solución ya que los tendones requerían estar en todo momento húmedos y se deterioran con una rapidez pasmosa. Optaban pues por trenzar crin de caballo para realizar las sogas. Hoy en día es muy complicado realizar estas horas ya que requeriría de una cantidad de crin tremenda y además no sería válida más que la de caballo la de yegua estaría estropeada y no se podría utilizar.

En este caso la pieza es una catapulta que sería la más pequeña de las Ballistas. Está fabricada enteramente como en la época sin utilizar ningún tipo de tornillería y material plástico.