Los signos de Roma

 

El signum romani, tomado de la tradición etrusca, se compone de un poste de madera o metal, y en el extremo más alto había una tela, generalmente púrpura, y, más arriba, una pequeña estatua de un animal de metal, que representa el emblema de la compañía. En ella se solían representar depredadores como águilas, leones, panteras.

El signum era el emblema de la legión romana y estaba protegido, para que no cayera en manos enemigas: el hecho de su pérdida o destrucción simbolizaba la derrota de la Legión. Los Signa más importantes fueron: el águila, el lobo, la mano, el león, el jabalí y la pantera.

Simbología

Durante los principios de la república la división del ejército estaba compuesta por cinco estandartes, el águila, el lobo, el minotauro, el caballo y el jabalí, pero en el año 104 a.C. Mario abolió los demás estandartes y dejó únicamente el águila (aquila) como símbolo de todo el ejército.

También se encontraba el signum que era el estandarte de las centurias, constituido por el águila y la insignia de la corona romana en la punta y bajo esta la inscripción S.P.Q.R. (Senado y Pueblo Romano). Con el imperio se sustituyó la inscripción por el nombre del emperador.

Otro símbolo usado era el vexillum, estandarte usado por las unidades que estaban lejos de sus legiones haciendo un servicio. Este estandarte tenía la forma de un largo bastón con una bandera que contenía un águila en su centro.

En tiempos de Augusto se usó tan solo de color rojo. Excepto para la Guardia Pretoriana.

La perdida de un estandarte en un enfrentamiento era considerada una auténtica desgracia en la sociedad romana, su recuperación era celebrada como una gran victoria por parte del ejército y de toda la sociedad.

El ejército romano estaba muy ligado a la religión, para las declaraciones de guerra, un colegio de sacerdotes llamados feciales presentaban las exigencias al enemigo, si no recibían una respuesta en un plazo máximo de 30 días, los sacerdotes se dirigían a la frontera del país en cuestión y pronunciando una formula ritual lanzaban una lanza en su territorio declarando oficialmente la guerra.

El jefe militar antes de comenzar la campaña pronunciaba los vota enumerando los sacrificios y juegos que tendrían los dioses en caso de victoria, también se intentaba atraer a las divinidades de los enemigos mediante la Evocatio prometiendo plegarias y sacrificios en caso de salir vencedores.

Si la victoria era considerada de suficiente importancia, el Senado concedía al jefe militar un triunpho en el cual se le vestía al igual que a Júpiter Capitolino y seguido de sus soldados (el ejército no podía entrar en Roma en ninguna otra ocasión), de los prisioneros y de los carros con el botín conseguido desfilaba por la ciudad.

Estandartes

Aquila

Instituido por Cayo Mario como el símbolo universal de las legiones el último año del siglo II a.C., el águila fue el símbolo de la legión y era el estandarte más apreciado, la perdida del mismo era considerada una deshonra para la legión y para Roma. Este estaba al cuidado de la primera centuria de la primera cohorte de la legión. Portado por el aquilifer (aquiliferi en plural) era el soldado más valiente de toda la legión. En tiempos de Cayo Mario y Julio César, las águilas eran de plata.

Vexilla

Era un pequeño estandarte con el nombre de la legión o de una unidad, y era utilizado por unidades que prestaban servicio lejos de su legión. Las unidades de caballería llevaban un vexilla. Los soldados eran nombrados vexillarius (vexillarii en plural).
 
 
Signum

 

Cada centuria tenía su propio estandarte llamado signum. Había dos variaciones, uno con una punta de lanza en lo alto del estandarte y otro con una mano abierta. Los discos circulares probablemente identificaran la centuria y la cohorte a la cual pertenecían. Los soldados eran los signifer (signiferi en plural).

 

 

Imago

 

En época imperial las legiones llevaban un pequeño busto del emperador. Existía uno por legión, y lo más probable es que fuese con el legado y los otros oficiales. El soldado era el imaginifer (imaginiferi en plural).

 
 

 

 
Draco

Bien avanzado el imperio, un nuevo estandarte llamado draco (de origen Dacio) fue adoptado por el ejército. El estandarte consistía en una cabeza de dragón con un cuerpo de tela que se ondeaba con el viento. Algunos estudios indican que el draco haría un inquietante sonido cuando el viento pasase a través de el. El soldado que lo portaba era llamado un draconarius (draconarii en plural). Tanto la infantería como la caballería tenían un draco como uno de sus estandartes.
 
 
 
OTROS ESTANDARTES:

Antes de que Cayo Mario hiciera al águila en el estandarte universal para todas las legiones, estas tenían estandartes con jabalís, lobos, minotauros, toros y águilas. Parece ser que los cuatro primeros eran los estandartes para hastati, principes, triarii y velites, y que el águila, siempre el más importante, era para la legión. Las legiones imperiales tomaban el signo del zodiaco del mes en el que la legión se había fundado.

Algunas legiones también tenían otros símbolos asociados como el elefante o el delfín.

El Águila Imperial 

El águila romana era el símbolo de las legiones romanas, el más importante de los signa militaria, que eran las insignias o vexilla (banderas) romanas.

El estandarte más antiguo empleado por los romanos se dice que fue un puñado (maniple) de paja fijado en lo alto de una lanza o un poste. De ahí que la compañía de soldados que pertenecían a ella se llamara simplemente manípulo. El ramo de paja o helecho pronto se reemplazó por figuras de animales, de los que Plinio el Viejo enumera cinco: el águila, el lobo, el minotauro (Festus, s.v. Minotaur.), el caballo y el jabalí.

En el segundo consulado de Cayo Mario (104 a.C.) los cuatro cuadrúpedos se dejaron de lado como estandartes, conservándose sólo el águila (Aquila). Estaba hecha de plata o bronce, con alas extendidas, pero probablemente era de tamaño pequeño, puesto que bajo Julio César en circunstancias de peligro el portador del estandarte (signifer) arrancaba el águila de su poste y la ocultaba entre los pliegues de su faja.

Con los emperadores posteriores, el águila se llevaba, como ha ocurrido durante muchos siglos, con la legión, llamándose por ello a veces la legión simplemente aquila. Cada cohorte tenía como insignia propia la serpiente o el dragón, que estaba tejido sobre una pieza cuadrada de tela, textilis anguis, elevado sobre un poste dorado, a la que se adaptó una barra transversal con tal propósito, y  la llevaba el draconarius.

 
Otra figura usada en los estandartes imperiales era una bola (orbis), que se suponía emblema del dominio de Roma sobre el mundo (la fotografía de la izquierda es la original de las halladas en el Palatino y correspondían al emperador Magencio); y por la misma razón una figura de bronce de la Victoria se fijaba a veces en lo alto del poste, tal como se ve esculpido, junto con estatuillas de Marte, en la columna trajana y el arco de Constantino. Bajo el águila u otro emblema a menudo se colocaba la cabeza del emperador reinante, que era objeto de adoración por el ejército. El nombre del emperador, o de aquel a quien reconocían como tal, a veces se inscribía del mismo modo. El mástil usado para llevar el águila tenía en su extremo inferior una punta de hierro (cuspis) para fijarlo al suelo, y permitir al aquilifer en caso de necesidad repeler un ataque

Cada división menor de una cohorte, llamada centuria, tenía una insignia, inscrita con el número de la cohorte y de la centuria, conocida con el nombre de signum porque su parte superior culminaba en una mano. Esto, junto con las diversas crestas que lucían los centuriones, permitía a cada soldado ubicarse fácilmente. 

En el arco de Constantino en Roma hay cuatro paneles esculpidos cerca del remate que muestran un gran número de estandartes e ilustran algunas de las formas descritas. El primer panel representa a Trajano dándole un rey a los partos: los soldados sostienen siete estandartes. El segundo, conteniendo cinco estandartes, representa la celebración de un sacrificio llamado suovetaurilia

Cuando Constantino I abrazó el cristianismo, la cabeza del emperador se sustituyó por el emblema de Cristo (crismon) tejido en oro sobre una tela púrpura. Este estandarte ricamente ornamentado fue llamado lábaro (labarum).
 

 

Puesto que los movimientos de un cuerpo de tropas y de cada porción de él estaban regulados por los estandartes, todas las evoluciones, actos, e incidentes del ejército romano se expresaban con frases derivadas de esta circunstancia. Así signa inferre significaba avanzar, referre retirada, y convertere volver; efferre, o castris vellere, salir del campamento; ad signa convenire, reunirse. A pesar de cierta oscuridad en el uso de los términos, parece que, mientras el estandarte de la legión era llamado con propiedad aquila, los de las cohortes se llamaban en un especial sentido del término signa, llamándose a sus portadores signiferi, y a aquellos de los manípulos o divisiones menores de la cohorte se los llamaba vexilla, siendo sus portadores vexillarii. También, aquellos que luchaban en las primeras filas de la legión delante de los estandartes de la legión y de la cohorte se llamaban antesignani.

En estrategias militares a veces era preciso ocultar los estandartes. Aunque los romanos normalmente consideraban cuestión de honor conservar sus estandartes, en algunos casos de peligro extremo el líder mismo los arrojaba sobre las filas enemigas para distraer su atención o para animar a sus propios soldados. Un porta-estandartes herido o moribundo lo entregaba, si era posible, a su general, de quien lo había recibido signis acceptis.

Vexillia de legiones romanas:

Cada legión tenía su propio símbolo o signo astrológico, que apareció en las monedas, algunas estelas funerarias, en los azulejos u otros objetos, y distingue además una legión de otros; estos símbolos, tomados en la batalla, había una derivación precisa, asociadas a la unidad o el cumpleaños de su fundador, y tomó la forma de un signo del zodiaco:

  • Escorpio: El emblema de la Guardia Pretoriana, en honor del emperador Tiberio utilizados para la construcción del campamento pretoriana en Roma era su signo astrológico de Escorpio. 
  • Toro: Leg. III Gallica, IV Macedónica, VII, VIII Augusta, X Gemina, VI Victrix y quizás VI Ferrata 
  • Capricornio: Leg. II Augusta, IV Macedonica, IV Scythica, XIV Gemina, XXI Rapax.
  • Jabalí: Leg. I Italica, II Adiutrix, X Fretensis e XX Valeria Victrix. Yo Itálica, II Adiutrix, X y XX Valeria Victrix Fretensis. 
  • Elefante: Legio V Alaudae
  • Pegaso: Leg. Augusta II y III Augusta Augusta
  • Rayo: Leg. XII Fulminada
  • Lupa: Leg. VI Ferrata

El fasces

Entre los romanos, el funcionario de justicia se le denominaba lictor y salía por las calles delante de magistrados como los cónsules, y de otros cargos, para ejecutar sus mandatos a la voz de: Quirites, consul venit! (¡Ciudadanos, viene el cónsul!). Al parecer, el origen de su nombre procede del verbo ligare (atar) porque los lictores eran los encargados de atar a los reos de pies y manos antes de golpearlos con unas varas para cumplir con el castigo impuesto por la magistratura. Sin embargo, la imagen que ha trascendido de ellos, con el paso de los siglos, está más relacionada con su insignia: las fasces. Este antiguo emblema, que ya utilizaron los etruscos, consistía básicamente en un haz de 30 varas de madera sujetas con cintas de cuero, formando un cilindro, donde se ataba una segur (el filo de un hacha); de este modo, cuando el lictor caminaba con las fasces al hombro, delante de los magistrados, simbolizaba su autoridad para impartir justicia (las varas) y ejecutarla (el hacha); es decir, la fuerza al servicio del Derecho.

Estrabón escribió: “También dice que a partir de Tarquinio se transportaron a Roma los adornos de los triunfos, los cónsules y, en general, todos los magistrados, así como las vigas, la oscuridad, los cuernos, los sacrificios, la adivinación y la música que el uso público de los romanos. “

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